El profesor de informática que me daba clases en aquel año, era un poco mayor, bueno, yo ya tenía 27 años, era la mayor de la clase, y asistía a esta cuando terminaba mi jornada laboral, aún no tenía pc, y estaba deseando comprarlo, pero debía manejarlo bien, por eso me apunte al curso nocturno de informática, aquel profesor que llegue a conocer pero que muy bien, tendría unos 48 ó 50 años.
La cadena iba de la mano a la argolla que la bella criatura ostentaba en la nariz. Este adorno, además de potenciar el salvajismo de la tenencia de la joven, ponía de manifiesto en el lenguaje de marcas de la época, las capacidades anales de la joven esclava. Al ser ya propiedad, de un amo, esta vestía una hermosa capa que cubría gran parte de su cuerpo.
había sido formada fundamentalmente, como esclava del placer y ahora iba a ser vendida en el mercado de esclavos. Dedicado a montse, inspiradora de toda esta fantasía Montsum había sido despojada de cualquier rastro de vello.
Imagino lo que va ha ser un fin de semana inolvidable desde el mismo viernes noche hasta el domingo por la noche, nunca había durado tanto el juego, y nunca fue tan intenso, pero antes de contaros todo lo que sucederá os hablare de él y de mí.
Reconozco mi inclinación al sadismo, pero jamás he usado un pretexto para que haya una contraparte masoquista Acordado lo anterior, Claudia procedió a taparle la vista mientras las demás avivaban la cueca (le echaban porras, animaban entusiasmadas). Una vez seguras de que estaba completamente ciega, volvieron a la siguiente mano para decidir quien le amarraría las manos a la espalda.
Hay muchas cosas en la vida que uno no se imaginaría nunca… y una de ellas es lo que me ha pasado a mí… Les voy a contar mi historia… Soy una mujer de más de treinta… rubia… de 1.70 con unas buenas tetas y una hermosa cola… casada… fiel hasta hace un año más o menos.
Ya en la adolescencia y con pleno conocimiento de las cosas, las ensoñaciones fueron en aumento y acompañadas de masturbaciones imaginando ser prisionera, colgada en esa jaula, pero ahora completamente desnuda y con las manos esposadas en la espalda de tal manera que quedaba expuesta a quien quisiera mirar, sin ninguna posibilidad de ocultar las partes íntimas, pues donde quiera que volteara
la hicieron tenderse en el suelo, le ataron las piernas por los tobillos, se las doblaron hacia atrás y se las unieron con los brazos, de tal manera que quedaba impedida de cualquier movimiento, además de la posición bastante incómoda que la dejaron y que estaba decidida a aguantar con todo el estoicismo del mundo, le quitaron la venda de los ojos
Nunca había sentido nada igual, estaba tan caliente que en vez de asustarse se excitó. Soy un ama de casa normal, casada desde hace mucho tiempo, y con una vida aburrida. Me gusta el sado, y en secreto leía cosas sobre ello, pero nunca había tenido una experiencia con eso hasta el día que voy a relatarles.
Dos semanas después se volvieron a encontrar, mismo hotel, mismos antifaces. Después de mi primera experiencia con el “ball busting”, cada vez que charlaba con mi amiga por icq no hablábamos de otra cosa que de nuestra reciente experiencia. Me contó que la noche de nuestro encuentro, ya en su casa e irse a dormir, su marido comenzó un acercamiento con vista clara a tener una relación sexual.
